El tratamiento de semillas es una de las tecnologías de menor coste relativo en el cultivo, especialmente si se compara con otras etapas del sistema productivo. La Embrapa señala que el tratamiento con fungicidas e insecticidas ayuda a controlar las enfermedades y las plagas en las fases iniciales del cultivo y se encuentra entre las prácticas que menos repercuten en el coste de producción.
El tratamiento, que se aplica antes de la emergencia de la planta, actúa en una fase delicada del cultivo. Esta práctica contribuye a proteger las semillas y las plántulas contra los patógenos y las plagas iniciales, lo que favorece el establecimiento del cultivo y la formación de poblaciones adecuadas de plantas, especialmente cuando las condiciones de siembra son adversas.

Bajo coste dentro del sistema productivo
Según un análisis de Embrapa sobre el cultivo de la soja, en el que se ha tenido en cuenta el uso de fungicidas e insecticidas entre las cosechas de 2008/09 y 2018/19 en Mato Grosso do Sul, el tratamiento de semillas representó, de media, el 2,2 % del coste de producción de una hectárea.
A pesar de su escaso peso relativo, la institución destaca que esta tecnología presenta una excelente relación coste-beneficio y puede considerarse un «seguro barato» al inicio de la implantación del cultivo. Esta definición refuerza el papel estratégico del tratamiento: aunque representa una pequeña parte del coste de producción, actúa precisamente en una de las fases más críticas de la cosecha.
El mismo estudio muestra que la adopción del tratamiento de semillas de soja con fungicidas pasó del 5 % de la superficie sembrada en 1991/92 al 98,2 % en la cosecha de 2016/17. En el mismo estudio, el 25,6 % de las semillas tratadas ya se sometían al Tratamiento Industrial de Semillas (TSI), mientras que el 72,6 % se trataban en la propia explotación agrícola.
Protección durante la fase inicial del cultivo
La importancia de la tecnología está directamente relacionada con el momento en el que se aplica. Antes de que el cultivo alcance su potencial productivo, la semilla debe superar los riesgos relacionados con los patógenos, las plagas iniciales y las condiciones edafoclimáticas adversas durante la siembra.
Cuando la germinación y la emergencia se producen más lentamente, los hongos del suelo y de la propia semilla tienen más oportunidades de atacar, lo que refuerza la importancia del tratamiento con fungicidas en situaciones de mayor riesgo.
Si se lleva a cabo correctamente, el tratamiento de las semillas ayuda a proteger esa fase inicial, lo que favorece una emergencia más uniforme y un mejor enraizamiento de las plantas.
Los fallos operativos pueden comprometer el resultado
Precisamente porque se lleva a cabo al inicio de la cosecha, el tratamiento de semillas exige precisión. Los fallos en el proceso pueden comprometer la calidad de la aplicación, afectar a la cobertura de los principios activos sobre las semillas y reducir la eficiencia operativa del tratamiento.
En el TSI, aspectos como la adherencia, la uniformidad de la cobertura, el control del polvo, la fluidez y la conservación de los principios activos aplicados son decisivos para mantener la calidad del proceso. Por ello, las tecnologías de recubrimiento en película cobran importancia al contribuir a un mejor acabado, una mayor estandarización y una mayor eficiencia operativa en el tratamiento industrial.
Las deficiencias en esta fase pueden manifestarse en el campo en forma de problemas de emergencia, fallos en el establecimiento inicial y un mayor riesgo de tener que volver a sembrar.
El coste de un fallo puede ser superior a la inversión inicial en la tecnología. Según Embrapa, la resiembra puede elevar los costes de producción en un 11,34 % en el caso de la soja en el sistema convencional y en un 17,93 % en el sistema de siembra directa. En el caso del maíz, los impactos estimados son del 8,25 % y del 13,36 %, respectivamente; en el del algodón, del 4,07 % en el sistema convencional y del 5,13 % en el sistema de siembra directa.

El recubrimiento por película como tecnología de eficiencia en TSI
En este contexto, las tecnologías de recubrimiento con película cobran importancia en el TSI. Más allá de aportar un acabado visual a las semillas, los polímeros, los polvos secantes y las soluciones de recubrimiento contribuyen a mejorar la adherencia de los principios activos, la uniformidad del recubrimiento, la reducción del polvo, la fluidez operativa y la estandarización del proceso.
Para Laborsan Agro, empresa especializada en tecnologías para el tratamiento de semillas, con casi 30 años de experiencia en el sector, los avances del TSI refuerzan la necesidad de considerar el tratamiento como un proceso de precisión.
«El tratamiento de semillas es una tecnología de bajo coste relativo, pero que conlleva una gran responsabilidad técnica. Cuando se producen fallos en la cobertura, la adherencia o la fluidez, parte de la eficiencia prevista puede perderse incluso antes de que la semilla llegue al campo. El recubrimiento con película contribuye precisamente a proteger la calidad operativa del tratamiento, favoreciendo la uniformidad, la reducción del polvo y un mejor aprovechamiento de los principios activos aplicados», afirma Letícia Azevedo, coordinadora de Investigación e Innovación de Laborsan Agro.
Con soluciones orientadas a la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad en el tratamiento industrial de semillas, Laborsan Agro desarrolla tecnologías de recubrimiento con película, como polímeros, polvos secantes y recubrimientos para semillas tratadas. El objetivo es apoyar a los sembradores, obtentores y empresas del sector agrícola en la estandarización operativa y en la mejora de la calidad del tratamiento, potenciando una de las etapas más estratégicas de la cosecha.


